martes, 20 de abril de 2010

Quien me ha robado el mes de abril

Creo que todos podemos estar de acuerdo si digo que hay días al año en que empieza a oler a verano. Aún no hace calor, aunque caldeado el ambiente, hace intuir la floración y el cambio de armario.
Esos días una se siente feliz porque sencillamente se asocia mnemotécnicamente ese olor, dulce y jovial a los veranos de la primera juventud y de la infancia con la toallita templada sobre el frescor del césped de la piscina del club.
Ahora, con frecuencia, a los adultos se nos pasan las estaciones por alto y cada año, al menos en tres ocasiones: navidad, semana santa y verano, el mítico yorch afirma desconcertado “no tengo sensación de que sea…”
Hoy lo he entendido de forma lúcida. La edad adulta nos ciega. La madurez o la rutina nos impide saborear las pequeñas conquistas meteorológicas, pre-ocupados como estamos por el ascenso que otro año no llega, por el proyecto del master atragantado, la mudanza, el ibex, el bonus, el lotus notes o el PPT.
Nuestro idioma ha dejado de ser sensorial. En cambio, hemos aprendido a controlar los nervios y las emociones, a no estar tristes y aceptar lo que nos venga. O no, y perdemos los nervios y lloramos en la oficina y nos resistimos a dejar de sentir.
El sábado “in-the-wine-party” Mariano lo dijo en pocas palabras, últimamente, el que no está loco, está deprimido.
Aviso pues, bloggueros maduritos y jóvenes tardíos, hoy ya huele a verano, no os lo perdais por nada del mundo.

2 comentarios:

  1. Efectivamente Amelia, el verano sacude el lóbulo olfativo y si uno se esfuerza en observar vera como los árboles del bulevar han dejado de tiritar. Y los que hundimos la barbilla sobre el pecho al caminar nos hemos percatado de que las sandalias han salido del zapatero sustituyendo aquellas botas de mosquetero que algunas féminas gustan gastar.
    Tu amigo Mariano tiene toda la razón , el que no comete locuras está llorando como el lagarto de Lorca.

    Gracias Amelia.

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  2. Ya era hora que entendieses esas míticas frases que digo en cada cambio de estación.... y ya me jode decirlas porque de pequeño sabía y sentía perfectamente cual era el día en que te quitabas los calcetines y te ponías camiseta corta...

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