lunes, 25 de junio de 2018

Nos partió un rayo

Nos partió un rayo.
Llegó de repente.
No nos pusimos a salvo.
-Como decía aquel poema de aquel poeta uruguayo-
nos quisimos con ganas
nos besamos con labios
nos juzgamos con tiempo
Recorrimos el camino y fuimos puentes,
como decía aquel otro proverbio africano.
Y aún así nos partió un rayo...
Que inesperadamente abrió en canal más luz acumulada.
Que dejó al descubierto este haz deslumbrante.
Si, Nos partió.
Pero Ahora somos más.
Más pedazos de esa luz multiplicada.
Dispersas luciérnagas somos ya
Dando las gracias por afinidad, por amistad y por admiración.
Conectados.
Porque ese rayo nos partió conectados
E iluminó a conciencia la consciencia de la inmensa hazaña.
La fortaleza de estar desnudos
y no sentir vergüenza
sino orgullo,
Orgullo de hormiga que habitó el tronco con afecto.
Conscientes de este regalo,
Escaso y ajeno para tantos.
De vivir con corazón la desventura
Sin la compañía de los cenizos y los tristes.
-porque estás lágrimas que ruedan son de amor-
En definitiva
Nos partió un rayo
Y solo logró
Iluminarnos.

martes, 29 de mayo de 2018

Poeta

Hace dos décadas
que no pesan nada.
dos décadas ligeras como bailar
en la vía láctea
fui una mujer acuática
que tiene mis ojos
mi fragilidad con coraza
mi lengua parlante y su chasquido
mi melena en tormenta
Esa que canta a los Counting Crows
desgañitada.
y que solo es enteramente feliz
cuando flota en el agua.

Hace dos décadas que soy poeta
poeta de incógnito
de sarcasmo extremo
con seudónimo.

Poeta
sin bautizar
con la fe intacta.
Convencida de que las palabras son
alimento animal
cogido con amor por el rábano
y no por las hojas flácidas de la rima
o la obviedad.

Mujer poeta soy
desde los tiempos del cuaderno de espirales.
Poeta de boli bic
sin estrategia.
Poeta de bus sin seguidores
escribiendo sobre el muslo
sus poemas ejemplares.


lunes, 21 de mayo de 2018

En las afueras


Estoy tan fuera de mi
Tan ajena
Que solo veo árboles, humanos que se alejan, se cruzan, 
encuentros casuales, turbinas, andamios, 
pies de otros, zapatos feos, verjas de hierro, petunias, 
desvíos provisionales, 
pedestales, 
mi historia que pasa y no es del todo mía.
-no mía posesiva ni íntima.-
Mía, porque pasa ante mis ojos y mi piel, de refilón. 
A 50 civilizados km por hora.
Pero
para mí,
la vida siempre será también un vídeo musical, 
una pequeña sucesión de escenas, como hormigas en hilera, 
versos con forma de luz tras las persianas, 
sombras en la piel de las hojas de los árboles, 
danza urbana de turbinas, 
juegos de amor entre los andamios, 
manos abiertas tintineando las verjas al pasar, ta-ta-ta-tatá, 
miradas de flores frescas ungidas, 
pedestales, donde subir la belleza y desvíos, 
porque siempre hemos eludido la línea recta 
y el atlétic ha ganado alguna copa de alguna liga.
Y todo ocurre mientras una emoción se ahoga en mi glotis 
y no existe adrenalina que abra los conductos, 
ni inyección que resucite la calma.
No te asustes, no es nada.
Le está pasando a otra.
A mí no me pasa ya nada tan intenso.
El manicomio se ha llenado de razones.
Solo observo, escucho, analizo: El mundo, ese objeto de estudio.
Yo,
mujer con confines,
estoy muy lejos,
en ese fondo abisal donde no bajan los buzos, 
ni por supuesto tú.
Ni yo.
Yo estoy allá fuera,
con un cargamento de sabiduría universal 
que languidece 
a la espera de un acertijo o un laberinto.
A la espera de una ocasión de aprendizaje mayor.
Mi misión 
ya no es tener los ojos abiertos para ver pasar los transeúntes, 
las sombras de las hojas de los árboles 
El vibrato de los besos o las balas 
con que crees ver atravesar los corazones.
Mi misión es más bien recordar como me sentía a ciegas, 
con un ego desbocado, 
sin mirar otra cosa que a una misma latiendo.
Mi misión es contarte,
millenial de los huevos,
el ser vital
egocéntrico
que fuimos todos,
que pronto dejarás de ser el puto centro del mundo.
Que antes de pestañear
habrás dejado tu ego hecho añicos
implosionado como un astro menguante, 
y satélite de un planeta lleno de versos y turbinas, 
de zapatos feos, de verjas, de petunias, de desvíos.
Y tal vez
entonces
hayas dejado tus sueños aparcados en la acera frente a tu chalet de la sierra.
Aparcados.
Quizás en Guadarrama o Tomares o Cadaqués.
Aparcados pero aún vivos, 
lejanos y ajenos pero tuyos a fin de cuentas, 
como tantas cosas que florecen en las afueras de ti mismo.

jueves, 26 de abril de 2018

Me importa un camino

Me doy la vuelta, inside out.
Giro por completo la piel,
que queda mirando las clavículas, las vértebras y las costillas.
Por fuera me adornan ya
un diafragma en tensión
unos pulmones ansiosos
un corazón.
Soy tan soy ahora como fui al revés.
Tanto y tanto soy
en todos los planos.
Costras y corazas
cayeron.
Porque el miedo
dejó de ser excusa
y parapeto.
Me lo dijo un adivino hace años:
cuando tu energía se ordene
volarás.
Por eso ando mudando las entrañas
cambiando la luz
el foco.
Reconquistando la esperanza con alas
en paz
porque me importa un comino
porque me importa
tanto y tanto hoy
el camino.

miércoles, 18 de abril de 2018

Los viajes del corazón

¿No os pasa a veces que el tiempo da una vuelta a la manzana y os encuentra en el mismo momento existencial de hace unos años? ¿Que la vida está ordenada/desordenada en ciclos de entre 5-7 años de ir y volver? Son los viajes del corazón.
Cuando una relee sus cosas, a menudo pasa que recompone hilos o que observa el movimiento pendular de algunos pensamientos, oscilando lentamente, de la pasión a la apatía, del activismo al exilio, de los sueños al pragmatismo para comprobar que estuvimos, en realidad, en todos esos lugares.
Vuelvo a traer el post porque me viene como anillo al dedo y le pongo, esta vez, banda sonora:
Tengo ganas de perderme en el Botánico. Mayo de 2011
Tengo ganas de perderme en el botánico. Supongo que es una fantasía recurrente, un fetichismo de libro. Le pasaba a Belén Gopegui en la Escala de los mapas con la manija de una ventana...así que lo mío es cosa sencilla.
Mi intención es sumergirme entre los macizos de boj y permanecer allí muy quieta hasta que al amanecer, y antes de que el calor derrita como a Ícaro sus alas, regrese a la superficie sobre las hileras de pensamientos que jalonan su verja.
Luego buscaré una senda adecuadamente tejida de arces o castaños de indias, de modo que mi piel tenga el mismo estampado geométrico de luces y sombras con que las copas rebanadas de sol pintan en el suelo.
Entraré en el invernadero al fin, como Alicia en el árbol, y me reposaré bajo el ficus como si no hubiera hecho jamás otra cosa. Quizás toque el violín con un limpio cambio de cuerda, lo mismo que Sara en el columpio, yendo y viniendo, a cámara lenta.
Cerraré los ojos escuchando “Happiness” de Jònsi&Alex* a soñar que soy bailarina de una caja de música en perfecta y entrópica danza. Qué soy una bailarina perdida en mitad del botánico y no se puede pedir nada más en esta vida.
*En la entrada original me refería al título del álbum, Riceboy Sleeps pero no al grupo.

martes, 3 de abril de 2018

Galopar con saturno

¿Quien piensa en Saturno
y le perdona el festín parricida?
Quien piensa,
pobre,
como el escorpión de Esopo,
no podía evitarlo...

Yo tengo la certeza de un Saturno voraz
que se come, -tic tac-
 los niños crudos.
Saturno con su afán, -tic tac-
de hacer balances.

Amigo Saturno
escucha bien lo que te digo,
esta vez
-tac tic-
voy a galopar sobre tu lomo.
Y a atravesar,
-el tiempo es relativo-
con gozo atómico
tus neutrinos.

Esta vez, voy a sonreír
viejo astro.
Voy a ser feliz a borbotones
yendo, de lado a lado,
con mi lápiz en la boca
feliz
como Elsa Punset
feliz
como el demiurgo
de los horóscopos del ABC.

Así que ¡gracias universo!
Gracias por lo grande y lo pequeño
Gracias por la vez
en la playa
en que deseé
y me ofreciste
mejillones con patatas
y cerveza fría en bandeja de plata.
Gracias por darme alas
por vibrar
a mi compás
-tic tac,
tic tic tac-





viernes, 16 de marzo de 2018

Pasa todo


Pasa todo. A todas horas. 
Todos los días, año tras año.

De manera acumulada, operística.
En esta época 
como cargada de electrones.

Pasan las muertes, antes extrañas 
y la vida,
esa voz en off 
del gran amor
rellenando silencios.

Y pasan las guerras, las bodas, los partos.
Pasan las crisis, los cambios, 
redundancia griega,
los cambios de sexo, de piso, de gobierno.

Pasan, de pasada, las pausas,
mientras vemos nuestra historia, frenética
fotogramas a fotograma.
Convencidos
de que hubo un tiempo tranquilo.
donde solo pasaban las pequeñas cosas 
que importaban.
Los novios y las novias,
las resacas, las noches 
por Madrid en La Paloma y Malasaña.
las notas, los libros, los viajes, las miradas.
Y lo demás era un atrezzo transitorio.
Espejismos de tiempos sin guerras, sin crisis, sin cambios.
Ajenos, como éramos, a todo eso que pasaba 
mientras todo pasaba.