miércoles, 10 de febrero de 2010

Rostros contra los cristales

Desolada,
como rostros contra los cristales
los días de lluvia.
Analítica porque una contempla
lo minúsculo que quedó un proyecto
con vocación planetaria.
Desprevenida porque cambió la geometría del viaje
Y en efecto, el viaje se volvió destino,
e Ítaca ciudad de vacaciones.

Recurrente y cíclica
como el mandala
de vuelta a despachar asuntos y hacer balances
una asume que perdió trenes y conquistas
que hubo lo que quedó desgajado, incompleto
en ruinas,
donde una, rota de amor,
admite ojiplática que llegó muy lejos
allá donde nunca pensó ir
y aquello otro que guardamos en cajitas y mitocondrias
porque aún hoy es alimento ancestral e ilumina
la vida que se va escurriendo
como rostros contra los cristales.

2 comentarios:

  1. El dirigirse a ninguna parte y llegar muy lejos es algo que se nos escapa a muchos. Siempre he pensado que eres una señora con muchísima suerte, aunque no te haya tocado la lotería.

    Me ha gustado mucho el poema Amelia.No dejes de escribir aunque debas empotrar tu rostro sobre un frío y empañado cristal.

    M.C

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  2. Soy una suertuda feliz posmoderna. Cuando consiga dormir ocho horas de profundo sueño, seguramente despegaré como un cohete!!!

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