lunes, 22 de febrero de 2010

LOGSE+bonanza económica+postmodernidad=una generación merecedora de una estancia en la isla del señor de las moscas.

Oye…sin exagerar. Qué pandilla…que absoluta falta de educación, de valores, que poca contribución al bien común, que pereza.
El fin de semana tuve uno de esos encuentros intergeneracionales rodeados de ni-nis, universitarios petulantes en vías de licenciar, vigoréxicos remasterizados y pretendientes a becarios multinacionales. Todo empezó con la petición de banqueta a un grupo de jóvenes sanos y veinteañeros con la finalidad de acomodar a la amiga embarazada en conocido bar de la cava alta. El ocupante de la banqueta me mira con cara de asco y me dice tras resoplar de viva voz ¿a ver el bombo? Mi cara lo decía todo: “gilipollas-medio-cocido…¿de qué coño vas? ¿le regateas la banqueta a una embarazada? ¿o es que eres tan mezquino que das por hecho que te estoy haciendo la trece catorce para pillar la puñetera banqueta? Decidí no pasear a mi amiga cual mono de feria y busqué la banqueta por otro lado. Aunque luego me quedé un buen rato despotricando contra la falta de humanidad y de consideración mientras el atleta desganado se hacía el digno supuestamente recuperándose de una lesión (probablemente mientras se masturbaba sin tregua hasta la luxación).
Cuando aún no me había recuperado de la decepción social comprobé: 1) que parte de las chicas no casadas ni madres de mi grupo de treinta-y-tantos apoyaban a los jóvenes cansados e insolidarios bajo excusas del nivel intelectual de “las embarazadas no deberían estar en un bar” o “un bar no es lo mismo que un autobús”, y 2) que todavía me iban a aplastar contra la pared para hacer hueco y ante mi demanda de disculpas me increparían “¿y yo que culpa tengo si a mí también me han empujado? -Ah, perdón-, debí añadir, -gracias por compartir conmigo la fusión de cuerpos joven y atlético mamón de mierda…- en su lugar me volví a enzarzar indignada. Él líder del grupo se dio por aludido, a pesar de que me había empujado su amigo y no él, y espetó “déjalo fulano, no merece la pena, es una conversación perdida” como si fuera Jesús separando las aguas y yo una loca de atar, a lo que yo contesté enrabietada “Venga, ya habló el filósofo, pero ¿de qué vas? ¿Aquí lo único que pasa es que sois incapaces de pedir disculpas? unas simples y llanas disculpas de cortesía (y después reconozco que se me fue la pinza increpando argumentos a medio camino entre la sorna por las teorías de la conspiración y las cañas acumuladas) ¡lo que pasa es que la culpa de que empujes es de Aznar, de Zapatero, del FMI! ¡Anda ya! Al final se fueron en plan digno porque esta calaña sin educación nunca mete la pata, sólo tienen derechos y están todos por encima del bien y del mal. Yo solté un par de lágrimas porque de veras me dolió la ausencia de una mínima civilización, de un mínimo ápice de amor al prójimo.
Cómo dice Anita: “es la LOGSE que ha hecho mucho daño”. Y yo añado y la bonanza económica que mientras duró les dio la injusta sensación de eterna abundancia y brillantes futuros. Sólo se me ocurre que prueben una ración doble de su propia medicina, una lucha cuerpo a cuerpo del “sálvese quien pueda” entre ellos, sin reglas de cortesía, sin abundancia ni confort en la isla del señor de las moscas, como escolares malcriados jugando a la guerra. A ver hasta donde llega la fiesta, sin papá y mamá pagando erasmus y mojitos en la latina, sin amortiguadores para la frustración o la más elemental consideración ante la debilidad ajena.

8 comentarios:

  1. I know my friend. Tanchete es lo que pensé yo...joder parece que me lees la mente...

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  2. Voy a más, una sociedad en la que se deja que los "Rafitas" anden por la calle delinquiendo después de haber violado-atropellado-quemado viva a una chica; una sociedad que en su prime-time en las televisiones triunfan los grandes hermanos-ni-nis, y diversos programas del ¿corazón? (yo diría programas de mierda), donde los niños no tienen respeto porque no se lo inculcan en casa.... Ahí es donde todo comienza, enseñando a decir gracias y pedir perdón, que los niños aprendan a ceder su sitio en el autobús porque lo han aprendido de sus mayores, que sepan perder y feliciten al adversario (ver deportes como el rugby o las artes marciales donde aún hay respeto). Si el niño lo que ve en su casa son insultos, malos modos, si sus padres no le enseñan esos valores no es de extrañar que nos encontremos con esa gentuza (de todos los ambitos sociales y económicos, porque la educación no depende del dinero).

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  3. Si te sirve de consuelo Amelia yo, que estoy dentro de ese grupo generacional, estoy totalmente deacuerdo contigo. Yo también me habría enrabietado soltando después alguna lágrima de frustración, impotencia y ganas contenidas de dar una buena colleja. En fin, al menos me gusta poder decir que, gracias a dios, no me rodean *soplapollas como esos (y perdón por el taco). ;)

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  4. Me alegra Dora, aunque en tu desgargo diré que ya estabas fuera de ante mano de ese grupo de mamones despreciables. Es una cuestión de valores.

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  5. Ciertamente, el sábado me dejó un muy mal rollo con toda la escena, y añado, quizá mucho más por la reacción húmeda y pretendidamente liberada de las segundas en aparecer en tu historia. La idea que se me viene gestando desde entonces es que los cerebros de mucha gente que estoy viendo últimamente se hallan agusanados como un queso gruyère con grandes y podridos vacíos carenciales, tuneladas ausencias que me parecen peligrosas y dañinas para la sociedad.
    No se me ocurre cómo una sociedad pueda estar en involución y deterioro de esta manera.No sé si se trata de la consecuencia de una dejadez bochornosa o de una estudiada operación de descerebramiento: si no piensan, serán más manipulables y embrutecidos.

    Pues eso.

    Azucena

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  6. Lamentablemente hay mamones hasta en la sopa, y si levantas la cabeza del plato quizá te "encuentres con un troglodita frente a ti".
    Quedas advertida Doña Amelia.

    Un saludo.

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  7. Siempre tengo un toglodita frente a mí. Eso me mantiene alerta!!!!

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