miércoles, 14 de octubre de 2009

Reflexiones en el 14

Recien inicio un periodo de crisis generacional todos (profesionales, madres y consejeros varios) insisten: hay que ser adulta y RE-LA-TI-VI-ZAR. Hay que ACEPTAR y cejar en el empeño de RE-BE-LAR-SE. Añaden "Esto es lo que tienes", "No queda otra", HAY-QUE-TIRAR-PA-LAN-TE.
Cuando ya he mesurado la dimensión de mi propio drama personal y lo relativizo, comienzo a reflexionar sobre la naturaleza de la terapia propuesta. Deduzco que la batalla no tenía como premio la victoria, sino la supervivencia, que el problema lo generan las altas expectivas y no las pobres realidades.
Hay, sin duda, una medida existencial en el asunto, una sentencia casi animal por permanecer sin condiciones. Como una ley natural que se impone a todo lo demás. Sobrevive el que gestiona la realidad y doblega el dolor y la frustración y con ello triunfa. El otro, el idealista, tiene un problema de falta de aceptación y acaba bien jodido o reseteado.
Aceptar no es resignarse, apuntan. Menos mal, porque entre líneas y por lo que socialmente nos toca, en esa resignación vital veo, TO-CA-PE-LO-TAS, entre líneas, una triste conformidad de estoico antiguo, de labriego mecánico, de desheredado afín y mecano fordista. Ese, anda, toma pan (de antequera) y circo (del sol) y no des más el coñazo.
Leo en esa retórica neutra y aceptona, una renuncia estructural, una indiferencia FI-LO-SO-FI-CA, tan paralizante, al fin, como el sistema de castas o la reencarnación que pone a cada uno en su lugar.
Yo, en cambio, me agarro a mi libertad pequeñita y disconforme, y casi le tomo la ínfima mano, por si acaso llegue el día de darle un paseíto transformador al mundo.
Cambiar el mundo no como entelequia socialdemócrata sino como compromiso que uno adquiere como individuo libre y responsable que toma las riendas.
Buscaré dentro y fuera, danzaré y lloraré otra vez en el autobús porque llovía y los plataneros del Prado se erguían libres de tala y El Botánico, al fondo, seguía debiéndome un paseo de otoño. Me sentiré viva. Cantaré en bodas y bailaré en pistas vacias y habrá quien crea que estoy loca (y yo lo tomaré como un cumplido) y no aceptaré que basta con ser carne que circunda y se conforma en un civismo paralizado y oportunista, ni con una literatura barata, ni con unos partidos en decadencia que aburren a las ovejas o unos compatriotas ajenos a la reforma del sistema educativo, la política energética o el futuro de las pensiones.
Mejor participar, mejor danzar, antes llorar que quedarse quieto. Antes bloguear que quedarse mudo.

4 comentarios:

  1. Cuando acabé mi oposición me sentí un poco triste, acababa una época épica, en la que nada tenía y todo lo luchaba. Un tiempo duro, sacrificado y del que guardo un gran cariño. Lo pasé fatal y me conocí como nunca. Durante años, cuando era joven, no cumplía ninguno de mis objetivos pero entendí que el verdadero éxito estaba en sentirme a gusto conmigo mismo y que eso dependía de uno mismo mucho más que de lo que ocurre en el exterior. Ya sé que no estás de acuerdo pero bueno de derrota en derrota hasta la victoria final. Gracias Amelia, fantástico post¡¡¡, un saludo.

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  2. Tantas carreras con Pedja por el Retiro han hecho que compartamos la misma teoría, la del "relativismo vital". Es una teoría que se basa en relativizar todo lo que te pasa y pensar si realmente es tan importante y grave como para poder hacer que te amargue la vida. El que los políticos sean unos cutres o el que las empresas no sean todo lo humanas que desearíamos no debería provocar en nuestras vidas una influencia tan negativa como para no poder disfrutar con nuestros amigos, hijos, ocios....
    Por otro lado, cuando estábamos en CEMI había un deseo general en cambiar el mundo, y la frase que más me gustó fue la de "piensa global y actúa local". Es decir, que aunque todo parezca un caos y que hay tantas situaciones susceptibles de ser mejoradas, cambiadas o incluso erradicadas, lo mejor es hacer lo que puedas dentro de tu pequeño mundo. En la práctica, sobre todo si alguien se queja, lo que debe hacer esa persona es no quedarse en esa queja, y por poner algún ejemplo, si lo que te molesta es la cutrez del sistema político pues habrá que meterse en algún partido político que luche por un cambio, o incluso crear uno propio(?). Si lo que te molesta es el abuso en tu trabajo, intenta cambiar de empresa o métete en algún sindicato. Si te preocupa el medio ambiente o la pobreza, pues lucha desde alguna ONG....... Es decir, que desde mi punto de vista, quejarse y no hacer nada es como tener hambre y no comprar comida.
    Quejarse y criticar es un ejercicio legítimo, pero si no va acompañado de alguna acción no vale más que un brindis al sol.
    Pedja, aunque ya no corramos juntos aún conservamos la misma filosofía!!!

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  3. DE MOMENTO LEAMOS ESTE LIBRO Y EMPEZEMOS A CAMBIAR EL MUNDO, ESTOY DE ACUERDO CON VOSOTROS EN QUE ACTUAR ES LA SOLUCIÓN, RELATIVIZAR SIMPLEMENTE ES QUITARTE PRESIÓN PSICOLÓGICA (QUE NO ES POCO).

    "Hacia un mundo postmaterialista"
    Autor: Pigem, Jordi
    Descripción:
    Originalmente crisis era el momento crítico en el curso de una enfermedad y se hablaba de buena crisis cuando llevaba a la sanación del paciente.
    La crisis económica es solo el síntoma más tangible de una crisis más profunda que se expresa en múltiples ámbitos. Se trata de una crisis sistémica, enraizada en nuestra forma obsoleta de entender el mundo.
    Buena crisis muestra dónde estamos y cómo hemos llegado hasta aquí, y y presenta una alternativa realista, inteligente y audaz para guiarnos hacia una sociedad más sana, sabia y ecológica y hacia un mundo más lleno de sentido.

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  4. Jorge, el pensamiento y la acción no tienen porque ir siempre juntos, aunque desde luego pueden. Sé que eres un defensor a ultranza de la acción pero como decía el anuncio "la potencia sin control no sirve de nada...". No pasa nada porque uno no coja la lanza y se eche a las calles a la primera de cambio. Eso lo hace la masa, frecuentemente a la voz de fuenteovejuna en cuanto alguien tiene alguna ocurrencia de agitación inmediata. Créeme, a veces, te puedes quedar pensando un rato más, sobre qué quieres hacer con tu minimundo o con tu país o con tu vida.
    Mi intención es tener esta tribuna de expresión, opinión e interacción por el placer del debate público. La acción vendrá si tiene una causa clara y apoyos para llevarla a cabo. Todo se andará. No tengas prisa, que tampoco aspiro a ser Juana de Arco.
    PD: La mediocridad del mundo no me impide disfrutar de mis hijos, al contrario, los eleva a los altares.

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