miércoles, 24 de marzo de 2010

Tiempos de poemas o renuncias

Abrázame.
Hace frío y soy hija de tiempos de poemas
tardes junto a la ventana
abetos solitarios, inmensos
y perros moviendo la cola.

Todo lo que soy o casi
es directamente proporcional
a las veces que abrí el cuaderno
con mi poema express en la mano,
no por una regla aritmética pura
sino por las experiencias dejadas en mi
desde mis ojos
en ventanales
sobre abetos erguidos
y parejas en sus últimos días.

Hoy miro en derredor y sé
aunque perpleja
lo sola que siempre estuve trovando
y lo maravillosamente minoritario que fue
el esfuerzo y el deleite.

Afuera hay en cambio
materialismo barato
y oportunismo vital masivo.
Nada grave salvo que uno
debe renunciar a todo
para conquistar una parte ínfima
de la gran multinacional eco-responsable
o ser
expulsado como rayo cósmico.

Habrá que volver sin prisa
al ventanal proyecto de ser
mujer poeta que alcanza sus sueños
porque sueña
que llega a lo más alto
porque vuela.

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