lunes, 8 de marzo de 2010

La invisibilidad

Una de las características recurrentes de los estudios sobre género es la invisibilidad estadística. Cuando una se enfrenta a la tarea de describir un asunto, ya sea las tendencias de la economía, la evolución del empleo o el consumo energético resulta imprescindible contar con indicadores fiables e instituciones encargadas de recopilarlos. En los estudios de género, esta obviedad analítica, es el principal escollo. Porque lo que nos ocurre a las mujeres, trabajadoras o no, tiende a transcurrir en una nebulosa, en un limbo estadístico.
Seremos invisibles sí, pero no silenciosas, es más, tantos (y tantas) afirmarían que pecamos de ruidosa charlatanearía, de pertinaz rebeldía (esos latigillos que siempre acompañan al feminismo). Somos histriónicas y muy pesadas. Una eso lo siente y percibe con claridad cada vez que realiza su alegato en pro de los derechos de las mujeres (o sea de los míos propios, de los de mi hija…de los de mi hijo, añado, porque mis derechos también le pone límites). Quizás sí, en verdad seamos ruidosas y gritonas. Pero qué remedio tenemos salvo el grito cuando tan a menudo vivimos en la pura transparencia.
¿Cómo es eso de que ganamos un 20% menos? ¿cómo lo saben? ¿Qué indicadores usan para calcularlo? Y lo peor, ¿porque no son públicos? ¿por qué es esto legal? ¿por qué los sindicatos no se echan a las calles ante tal aberración? ¿Porque debemos contemplar desde el silencio la vía rápida de los hombres y las mil pruebas impuestas a las mujeres en su carrera profesional?. “Es que no te veo” repetía uno de mis jefes hace años para explicar mi ya histórico barbecho profesional tras mis dos maternidades. -“Es que no me miras”- le dije yo. Quizás es que también yo soy invisible como las ánimas y por eso despotrico y me enervo y desde pasillos bien lejanos es posible oír mi voz porque estoy aquí, estoy aquí entre las tantas cosas que no se ven porque no se miran, que no se miran porque no se quieren ver.
“En los consejos de administración (o en los consejos de ministros) estarán los mejores, sean mujeres u hombres”. Esa es otra buena. ¿y que me estás contando? ¿qué no hay mujeres brillantes, con criterio independiente y dispuestas a ganar 60.000 euros por 9 reuniones al año?. Será eso, falta de talento. O falta de tiempo, a lo mejor están planchando o mejor en la peluquería, que y en eso las mujeres se llevan toda la tarde.
Chicas, chicos, no habrá igualdad hasta que en un consejo de administración haya mujeres ineptas y sobrevaloradas y ministras torpes e insulsas cuyos nombres ni siquiera lleguemos a aprender. Hay mucho camino por recorrer, ánimo seres corpóreos de difusos vertices...

2 comentarios:

  1. yo tengo una sensación física casi de perfil desdibujado estos días. espero que sea un tema de histrionismo transitorio

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  2. Esa forma de autolicuarse solo puede ocurrirle a personas que se colocan la foto de un rape en su perfil de facebook...que esperabas hija...después de lo del rape viene lo otro...has visto desmontando a Herry? Lo que pasa es que estás "out of focus!" (desenfocada)

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