sábado, 22 de enero de 2011

Las prisas, la conciliación y el conejo de Alicia

Hace meses que vengo analizando la estadística de uso del transporte público desde una perspectiva de género, de modo que puede decirse que tengo expertise en la materia...hoy lunes hay exactamente contadas 31 mujeres y 5 hombres ¿qué quiere decir esto? ¿quiere decir que una parte sustancial del sexo masculino se ha volatilizado, distraído o extinguido? ¿O significa, por contra, que las mujeres somos más ecológicas y preocupadas por las emisiones de gases, utilizamos más el transporte público...? ¿ninguna de las anteriores explicaciones es correcta? Las explicaciones sociológicas nunca son sencillas, entre otras cosas porque son la consecuencia del análisis de estructuras poliárquicas, difusas y dispersas, tan difusas y dispersas como lo son nuestras vidas dispersas y cuya suma y engranaje conforman las sociedades objeto de estudio.
Pero si dejamos actuar el olfato, que es menos científico pero igualmente revelador, las pistas son claras: son las cinco menos cuarto y el porcentaje de hombres ausentes están en su trabajo a jornada completa o en su jubilación a jornada completa mientras que las mamás y abuelas están concluyendo o comenzado alguna de sus múltiples jornadas parciales que acumuladas rondan las 60 horas semanales.
La conciliación no debería ser un asunto de mujeres si a lo que responde es a los problemas de desajuste horario de las personas, pero estadísticamente lo es porque razones puramente descriptivas. La sensación que produce se asemeja aquello que sentía el conejo de Alicia "llego tarde, llego tarde"con un gran reloj que imita a la bola de los convictos.
De ahí que la plenitud profesional o la personal para las mujeres que deciden ser madres no existe más allá de la epopeya que a veces resulta al contar como una tiene dos hijos, un blog, toca el violín, hace la compra, pretende ir decentemente arreglada y trabajar en una multinacional.
Pero tampoco son existencialmente plenas las mujeres que eligen una opción doméstica, porque carecen de reconocimiento público y porque corren igualmente de la zeca a la meca con carritos, bolsas, papelitos y fiambreras y terminan el día con la épica confesión "hoy no he sentado".
En uno y otro caso el éxito se escurre entre los dedos y la conciliación es la evidencia de que las cosas no funcionan y que hacía falta inventar un palabro que describiera el hecho de escribir el post en la línea 14 del bus (razón por la que las gentes creen que vivo obsesionada con Caradejajo...), hacer mentalmente la lista de la compra en el ascensor, aprender la partitura en la cola del pan o repasar la presentación mientras friegas el tupper del medio día a la par que haces ejercicios para fortalecer el suelo pélvico.
Ya lo decía Elena, nos han engañado con el mito de superwoman, esas mujeres-orquesta que sí llegaban, que eran grandes dentro y fuera, que ganaban dinero y hacían bizcochos caseros.
La verdad es que, aun las que tenemos ayuda y orgullo, no llegamos o lo hacemos como-pollo-sin-cabeza, corriendo como el conejo de Alicia, felices a ratos, ahogadas otros, plenas en ocasiones por saber que sacamos a la vida todo su fruto. En definitiva, sabedoras de que las mujeres perdemos mucho por quererlo TODO.

No hay comentarios:

Publicar un comentario