miércoles, 2 de febrero de 2011

Picoteo intelectual

Suele decir el mítico George que una de mis más insignes cualidades en el picoteo intelectual. Léase: “facilidad para procesar pequeños saberes, anecdotarios y consejos leídos en revistas dominicales en cuartos de baño, reversos en el bote de champú o capítulos sueltos de grandes obras cuya lectura diagonal habría dejado indiferentes a la mayoría de población, que habría identificado las siguientes palabras: “estructural”, “millieu” y “apoyo institucional” y acto seguido pronunciaría la onomatopeya –“buf, que rollo…”- ello combinado con una cierta receptividad hacia la literatura de moda y belleza y los conocimientos que puedan adquirirse en media hora de tele en el prime time o en una conferencia de Víctor Pérez-Diaz”.
Esta cualidad, injustamente valorada, como demostraré más adelante, unida a mi disposición experimental me permitió realizar un inocente ejercicio de gimnasia emocional propuesto a las masas el otro día por un conocido presentador de TV. Sólo había que escribir cada día varias cosas por las que estar agradecido y que nos aportasen algún tipo de felicidad o placer. Este sencillo ejercicio, lo mismo el “master thighzer” con los abductores, hacía que uno se sintiera rápidamente más dichoso e incrementara su positividad hacía el transcurso del día al tiempo que su realidad se alineaba con sus expectativas vitales.
En efecto, tras la primera jornada de happy day gym compruebo que las mismas cosas que me hacían feliz ayer se repiten hoy por lo que estoy en disposición de añadir otras más accesorias tales como pasar todas las mañanas por el jardín botánico, tener la oportunidad de comer calsots este domingo o hacer alguna payasada con algún compañero de la oficina.
De este modo concluyo que el citado picoteo intelectual, lejos de hacerme parecer o volverme directamente fatua e inconsistente me permite ahondar en otra de mis capacidades cognitivas más acusadas, el deleite por atar los cabos sueltos, eso a lo que Steven Jobs, dios lo guarde muchos años, se refería en su discurso en Stanford connecting the dots “unir los puntos y que se trata de aislar primero las variables explicativas para después unirlas entre sí…
Hoy otro picoteo en el bus (el paper "El nuevo ascetismo, expansión del yo y transformación personal" del sociólogo Joaquín López Novo) me ha puesto en mi sitio, soy una víctima del postmodernismo y la hibridación cultural que lo convierte todo en una suerte de búsqueda colectiva por la transformación del yo…buf…en cualquier momento saco la esterilla de yoga y me limpio del campo energético que ya toca...

1 comentario:

  1. Sus, sigue con la contemplación y deleite de esas pequeña-grandes cosas que nos hacen felices cada día, como que tus hijos te abracen aún dormidos y te digan cosas como: te quiero muchísimo, quiero sayunar....

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