martes, 17 de agosto de 2010

Paraisos naturales y cuatro paredes

Lo entendí cuando me senté un rato a mirar las viñas de albariño de Casa Ché en Portonovo. A veces, el muy hermoso paisaje, la largísima playa de arena blanca, el cielo resplandeciente y el mar de uvas verdes no puede competir con lo que ocurre entre cuatro paredes, ese pliegue, esa boca y sus palabras y su silencio.
Todo puede ser sencillo y dulce en el breve espacio de una pensión familiar en un concello pontevedrés y anonadar la mejor playa de europa, que al parecer es la playa de Rodas en las islas Ciés. Mi versión: una sonada decepción o como convertir las maldivas en un decorado del Show de Truman en el que los objetos quedan desenmascarados al tocarlos. Para empezar, hay que reservar con antelación. Mi familia logró 9 preciadas entradas a 20 euros para visitarla. Madrugón, carrera de bólidos hasta Vigo, horita de travesía y desembarco de varios miles de almas al parque natural. Todos, como borregos playeros seguimos el caminito de tierra hasta el camping y por el camino la larga playa iba perdiendo el glamur a medida que aumentaba el número de neveritas de 15 kilos de bocata y cerveza cada una, arrastradas con dedicación por panolis sin barco propio que recalar en la turquesa bahía . Nosotros, tan panolis como los que más, nos dirigimos con carrito de bebé incluido hasta el final de la playa.
Una vez que los niños se hubieron defecado en las toallas y las gaviotas hubieron robado los muslos de pollo de la bandeja del self-service (podía haber robado la pasadísima paella- valencianos, perdonadles-) caímos en el vicio del alcohol y tras tres cubatas de ron al sol galaico deducimos que la más bella playa del mundo estaba hecha pasa ser mirada de lejos (el agua está tan helada que los tobillos duelen nada más probarla) pero no gozada de cerca (porque uno teme ser devorado por las gaviotas y los hombres-nevera en una especie de analogía de los alienígenes mutantes).
Turistas y viajeros (creo que la diferencia es que estos últimos tienen más tiempo y/o más presupuesto) si buscais un paraiso natural nunca, nunca, visiteis esta, la más bella playa del mundo en agosto, si quereis gastronomía local tampoco lo hagais y menos aún si estas dejando el tabaco o alguna otra droga, porque no os faltarán razones para recaer.
De resto, cualquier lugar del mundo, incluido Paquistán, es idílico si uno lleva a sus amores, su cuaderno y al atardecer, escribe sobre la felicidad de la vida entre cuatro paredes.

3 comentarios:

  1. Claro mujer, a quien se le ocurre, playas en agosto prohibidas y vacaciones desaconsejadas. Septiembre mejor mes internacional del ano pa irse de vacatas !!. Pero bueno, los copazos estaban buenos no?

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  2. Los copazos fueron terapeuticos!!!! no quedaba otra que caer en las drogas!!!!

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  3. Perfecta descripción y por supuesto nada exagerada -doy fe de ello. Algo resumida la travesia hasta el final de la playa, evidentemente hay momentos que es preferible borrarlos del recuerdo. Me quedo con el momento colocón como recuerdo del día.

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