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El invierno metafórico

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Como encontrar las ninfas en paradas de autobús crispadas de prisa y paros parciales cómo buscar los dulces insectos primaverales cuando uno es un oso hormiguero que mira el picado gris lejía de un patio de vecinos. Cómo dar con los espíritus del mundo, del árbol, del agua o del fuego en este tiempo encorsetado de estrechez donde lo tangible es, a uno y otro lado, lo único que cuenta. ¿Es esa la respuesta? más dinero, menos dinero... No están. Se han ido, las ninfas, las hormigas y las ánimas. No volveremos a ver la silueta turbia del resol tras la copa de vino ni a expandir despreocupados de la percepción las puertas "The doors" ni a olvidar donde aparcamos el coche tras otra gran evasión. Los días no se volverán a parecer su clon ni serán ya más días cualesquiera del resto de nuestra vida. El invierno será en cambio largo y frío más largo y más frío que en los cuentos de niños y en desapacibles cuarteles el pensamiento de tornará vaho y cri...

La política, ese arte en desuso

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La imagen de la política está echa unos zorros. Eso no se le escapa a nadie. La clase política denostada y con ella todos cuando nos dedicamos a su análisis. Tierra, según la opinión pública, de corruptos y necios, se olvida, con frecuencia, que la política es también un arte. Un arte que emplea las palabras, la pasión, la energía, las razones. Que es la herramienta para luchar debatiendo, la herramienta de una transformación que también puede ser gloriosa. Tal fue el apelativo que recibió el proceso que tuvo lugar en 1688 en Inglaterra y que tuvo como consecuencia la instauración de la democracia parlamentaria moderna en este país y el comienzo del fin del absolutismo y la creación de los Estados Nación modernos en el mundo. Ahí es nada. Quiero insistir en dos cuestiones, la primera la fecha, 1688, es decir, un siglo antes que los otros dos grandes  procesos de construcción de la democracia liberal (la revolución norteamericana y la francesa) cuyos elementos, con ciertas correc...

Entre los extremos anda el juego

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Hace tres días, en nombre de la libertad y de la democracia se cercó el Congreso de los Diputados. Mi madre, por la mañana me llamó alarmada desde Canarias imaginando algún tipo de estado de sitio inminente y yo le espeté campante: "Mamá, por Dios, como van a tomar el Congreso, anda, anda, quédate tranquila". Pronto naufragando horas después en Facebook comprobé que tampoco era cuestión de tomárselo a chifla. Lejos de hacer tal cosa, me fui calentando a medida que veía los comentarios de unos y otros. Unos: los "defensores de la libertad y la democracia" (real eso sí, no la que tenemos que es de mentira) indignados con que la policía procediera a impedir que se tomara el Congreso y se obligara a las Cortes, "inviolables" según la constitución, a disolverse por la fuerza para iniciar un nuevo proceso constituyente por sus santos cojones cargados de "pacifismo". Otros: ciudadanos no amalgamados contando o linkeando la percepción de los dire...

La mala leche

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A vueltas con la crisis y con los efectos individuales y colectivos de la misma, iba yo con mi bicicleta tan feliz por el bulevar de la Castellana cuando un señor mayor me espeto "Hija de la gran puta" por pasar a su lado por la acera. Le escuché con sosiego y sin sentirme violenta, en parte porque aún me estaba despertando y en parte porque asumí de forma inmediata que el problema lo tenía él y no yo. Una servidora sólo es una bici-andante sin carril bici que echarme a las piernas y él, con toda seguridad un señor jubilado extremadamente frustrado y ungido de ira cuyo médico le recomienda andar en contra de su voluntad. Luego empecé a reflexionar sobre lo habitual que es encontrar personajes de este tipo que se calientan sobre manera por cualquier cosa. La crisis no ha hecho sino multiplicar esa deriva en España porque somos un pueblo más bien espontáneo con un nivel limitado de auto control. La jovial naturalidad que nos caracteriza puede ser una virtud y así lo demostra...

¿Qué tal la vuelta?

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Cada vez, cada año después del verano se sucede esta pregunta y sus consabidas respuestas mecánicas: bien bien, genial, en el pueblo, en la playita, aquí en Madrid que en Agosto es cuando mejor se está. Cada año, empiezan los coleccionables imposibles, los propósitos de adelgazamiento y todo tipo de procesos de inicio, la vuelta al cole, el inicio del periodo de sesiones, la temporada otoño invierno de las tiendas de ropa... No solemos dar valor a lo que permanece. Lo que sigue exactamente igual, dando una suerte de plus de emoción al comienzo. Debe ser una catarsis recurrente. Vuelvo a empezar, me reinvento, imagino que todo será distinto a partir de ahora...un espejismo que dura unas semanas antes de que todo vuelva a su ser. Aprovecho, pues, para reflexionar a contra corriente y hacer una apología de la alegría de que las cosas permanezcan tal y como siempre han sido. Hoy he venido a trabajar en bici (el mítico George no ceja en su empeño de verme en movimiento) y mientras ped...

La desafección política o el triunfo de la democracia débil

Cualquier estudiante de segundo de políticas sabe que la crisis de representación es una compañera habitual de las modernas democracias occidentales. Ese concepto original de la representación como manera de gobernar, legislar, controlar, etc. por mediación de otros, implica ante todo aceptar la metáfora de que la soberanía reside en las Cámaras parlamentarias. Pues bien, estamos ante una metáfora teórica pero también ante una ley fundamental de la democracia, el poder reside en la nación y quienes la forman y unos señores y señoras, ejercen el mandato no imperativo de cumplir las funciones legislativas y de control e impulso al gobierno. El Gobierno mismo es una metáfora de ese pueblo que delega tales funciones legislativas y de gestión por voluntad propia y colectiva de no ejercerlas directamente en un órgano colegiado elegido democráticamente en elecciones libres. La desafección política implica una crisis de representación, un alejamiento entre representantes y representad...

Eva en el País de las Maravillas

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Lewis Caroll, tituló su obra Alicia en el País de las Maravillas porque en aquellos tiempos Eva aún no había nacido. Por eso no pudo nombrarla aunque quizás ya entonces la imaginaba, acaso la intuía librando aventuras fantásticas con lo grande, con lo pequeño, lo onírico intangible o el poder establecido. Como Eva se resistió a nacer hasta 1975, Caroll diseñó una protagonista que no se llama Eva pero que se le parece tanto. Una suerte de niña grande o joven ninfa o cualquiera de las fabulosas deidades de las aguas, los bosques y las selvas. Una nereida que, según la zoología, se refiere al estado juvenil, pongamos por caso, de una libélula con un incompleto desarrollo de las alas. Pero con alas al fin y al cabo, para volar, como decía Oliverio. Eva de las maravillas, como Alicia, posee cabellos rubios y ondulados, tez blanca y rubor en las mejillas. Y de la misma forma que ella, es capaz de discutir con el conejo blanco que llega tarde sobre reciclaje, sobre el modelo de pension...