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La desafección política o el triunfo de la democracia débil

Cualquier estudiante de segundo de políticas sabe que la crisis de representación es una compañera habitual de las modernas democracias occidentales. Ese concepto original de la representación como manera de gobernar, legislar, controlar, etc. por mediación de otros, implica ante todo aceptar la metáfora de que la soberanía reside en las Cámaras parlamentarias. Pues bien, estamos ante una metáfora teórica pero también ante una ley fundamental de la democracia, el poder reside en la nación y quienes la forman y unos señores y señoras, ejercen el mandato no imperativo de cumplir las funciones legislativas y de control e impulso al gobierno. El Gobierno mismo es una metáfora de ese pueblo que delega tales funciones legislativas y de gestión por voluntad propia y colectiva de no ejercerlas directamente en un órgano colegiado elegido democráticamente en elecciones libres. La desafección política implica una crisis de representación, un alejamiento entre representantes y representad...

Eva en el País de las Maravillas

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Lewis Caroll, tituló su obra Alicia en el País de las Maravillas porque en aquellos tiempos Eva aún no había nacido. Por eso no pudo nombrarla aunque quizás ya entonces la imaginaba, acaso la intuía librando aventuras fantásticas con lo grande, con lo pequeño, lo onírico intangible o el poder establecido. Como Eva se resistió a nacer hasta 1975, Caroll diseñó una protagonista que no se llama Eva pero que se le parece tanto. Una suerte de niña grande o joven ninfa o cualquiera de las fabulosas deidades de las aguas, los bosques y las selvas. Una nereida que, según la zoología, se refiere al estado juvenil, pongamos por caso, de una libélula con un incompleto desarrollo de las alas. Pero con alas al fin y al cabo, para volar, como decía Oliverio. Eva de las maravillas, como Alicia, posee cabellos rubios y ondulados, tez blanca y rubor en las mejillas. Y de la misma forma que ella, es capaz de discutir con el conejo blanco que llega tarde sobre reciclaje, sobre el modelo de pension...

Los prosaicos

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El recital de poemas de Igualando Versos me dio la entrada. Allí escuche canciones de Patty de Frutos que eran versos corridos cantados desde el estómago que ella se agarraba apasionadamente. Comencé a leerla, verla y escucharla. Es una mujer con talento, con una fuerza interior potente, apasionada. Y abrió también una puerta a la reflexión más distante que suelo emplear para entender mi entorno. Comencé a retomar el enfoque poético en el día a día. ¿En que consiste? en realidad en embellecer, desmenuzar, engrandecer las emociones, magnificar lo pequeño, hacer de la imagen el vehículo. Es una técnica sutil, casi artesanal que sólo es posible poner en práctica cuando nace de dentro. A mi alrededor, entiendo que por todas partes, predominan los prosaicos. Son gentes amables y bien educadas o por el contrario secas y unidimensionales, pero por lo general, gentes que pragmáticas y resolutiva ocupan sin conflicto su lugar en el mundo. No pierden el tiempo contemplad...

Luz de interior

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Una cocina en penumbra que se parece a una noche de luna un zumbido de nevera, como luciérnaga de agosto. en la mano,  el cigarrillo mentolado que me dio Juana, esa mujer sufriente que no quiere morir más. En mi mente la noche de recital poético para salvar una asociación que atiende a mujeres víctimas de violencia de género. Y me pongo a pensar en esas egolatrías diversas que conlleva ser poeta. Ser cuenco de ecos de historias que suelen ser la propia. Historias orgullosas, tiernas a veces casi crudas. Casi a oscuras, como ahora. Con unos pocos sublimemente ajustados destellos radiantes de color. Algunas cosas bonitas mezcladas con esa rutina intercadente y común que es también la vida, con sus péndulos de mezclar talento, batalla, clichés la imagen de uno exacerbada hasta lo obsceno vana esperanza o ganas de batalla esperanza de tener genialidad de ser única de comerse el mundo o de tener ganas muchas ganas de algo que esté a nuestro alcan...

Maestros de la obviedad

Cuesta infinitamente atar los sutiles cabos sueltos de las relaciones humanas, de la política y muy especialmente de la historia. Ayer viendo un documental sobre el periodo de pre -guerra y segunda guerra mundial algo minaba mi capacidad de horror, que no es mucha. Algo se rompía y desgarraba, un miedo mayúsculo al hombre normal y sus estrategias de muerte basadas en las leyes de la historia o la naturaleza como sostenía Hannah Arendt en Los orígenes del totalitarismo . Pero me cuesta menos comprender que aquel espanto no fuera previsto por la mayoría. En el mar de informaciones y dudas en que nos movemos se generan debates y tesis doctorales, conversaciones de barra de bar y pausa para el cafelito . Opinan unos, refutan otros. Poco se parece a la verdad. Casi nada se sabe hasta al final. Cada tanto aparece alguien capaz de ver en esa distancia turbia y confusa y plasma escenarios, abiertos y alternativos, probables, razonables en el mejor de los casos. Toda sociedad cuenta con poc...

Una mujer con posibles

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Ana es una mujer con posibles. No, no está forrada. De hecho descartad heredar de ella ni un duro pequeñas alimañas... se lo gastará todo en paseos por Centro Europa (cogiendo trenes a la espera de que le pase lo de " Before Sunrise " ) No quedará ni un duro después de infinitos atardeceres en malecones y proas de barco. Pero insisto, es una mujer con recursos. Cada día taconea sobre los lomos duros del miedo. Cada día taconea nerviosa y obstinada MENTE Despierta nunca deja las cosas a medias. nunca está quieta. Posee otros recursos de valor hondura e introspección ternura y empatía un look de como de cine negro y alas de cisne blanco para volar, como la de Oliverio . Ana ya no es la mujer refaelina un poco más Dietrich quizás ú ltimamente que comprende al fin que va como una bala al encuentro de lo mejor de sí misma. Buen viaje.

Petunia, hazme un sombrero

Petunia tiene la tez nívea, Su pelo, negro y brillante como de turmalina, oscila a la exacta velocidad de un diapasón cuando camina. De profesión: sombrerera modernista. Pintora de vocación, nunca terminó un cuadro porque, como todo el mundo sabe, lo difícil del arte, es un buen final. Idealista, vehemente, contempla a veces, desde una silla en mitad de la pista del circo el mundo como es cuando no se sueña. Para Petunia, comienzo y final, no son protagonistas pero suele detenerse en los matices que acaba prendiendo como pajaritos en un sombrero. By the way, ¿por qué no me haces un bonito sombrero? O mejor, vayámonos juntas a conducir por la costa pitando a cretinos a cazar mariposas. (te confieso que en el sombrero quiero alguna) A carcajearnos entre sorbo y sorbo con tu ducha pituitaria (capaz de distinguir pimienta y trufa blanca) a San Gimigniamo, Pasadena, Motril o cualquier otro lugar hermosamente soleado entre higueras y ropa tendida. Coge el hilo y enhebra sin tardanza boton...