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España, mon amour

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Vuelvo del exilio, de esta especie de huida interior a la periferia reflexiva de mi misma y de mi país. Regreso en señal de tregua y de compromiso con este tiempo histórico que me pertenece: la crisis, los balances, las soluciones. Abandono el desapego iniciado hace unos pocos años y hago una sencilla declaración de principios: Es nuestro deber encontrar la dirección correcta porque nuestra es la letra de la canción que sea nuestra historia pero tenemos que asumir quienes somos y querernos como somos. El viaje de vuelta, quizás empezó hace tiempo, pero fue esta mañana, escuchando a José María Fidalgo, otrora lider sindical y hoy elegante tertuliano de radio, cuando comencé a verbalizar estas verdades. El Sr. Fidalgo, al cual he tenido la ocasión de escuchar en salpicadas conferencias, es una suerte de filósofo sobrevenido, de talento innato, de los que van atando los cabos del desordenado discurso histórico lo mismo en su lectura vespertina que en la cola del pan. Creo que descubre sus...

Conciliación y nuevos gobiernos

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Llevaba una semana enzarzada en una discusión a varias bandas a la sazón de la no baja maternal de Soraya Sainz de Santamaría , cuando los nuevos ministros, incluida la susodicha tomaron posesión. Discutí al respecto de la desconciliación con varios de mis más queridos amigos, para constatar que el debate, siempre útil, ahora está de moda llamarlo "diálogo", es a veces conflictivo y diría que hasta molesto. Todo el mundo opinamos de todo. No voy a ser yo quien se salga del saco. Me gusta opinar y con frecuencia opino. Rara vez me dejo algo en el tintero. Pero con las críticas a Soraya , de quien recibí un hermoso ramo de flores después de mi segundo parto, me puse de los nervios, no soy neutral ni lo pretendo. Lo más cruento de la polémica, en mi opinión, es que el origen de la crítica. Y es que la inmensa mayoría de las veces que una mujer recibe críticas lo hace de otra mujer. Mi amiga Idoya decía que eso era como escupir hacia arriba, al final siempre te acaba cayend...

Pícaros y buscones

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El post de los vendedores de humo, como suele ocurrir en muchos casos, alargados intelectualmente en sobremesas con vino, ha dado mucho juego. También el otro día en un cumpleaños de extraradio me lo confirmó un invitado que podía ser estibador de muelles o herrero medieval: somos un país de pícaros. Ergo ya tenemos una base más amplia para sostener la idea de que parte de nuestra deriva socio-económica (y los propios pícaros dirían que parte de nuestro encanto) se la debemos a una herencia cultural que se remonta al lazarillo de Tormes y El Buscón de Quevedo, a Sancho Panza (más que al Quijote que en realidad era un afrancesado, un rarito ) y a toda la saga de Jaimitos inimaginables. Somos pícaros, en buena medida, bordeando la ley y las buenas costumbres hasta cuando el pícaro no tiene ninguna necesidad de traspasar los límites. Ya que por lo visto, lo mismo da ser Urdangarín (presuntamente) que su porquero. En nuestras raíces más remotas, desde el medioevo al destape y llegando a...

Vendedores de humo

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Se quejaba un amigo el otro día, con un grado de aceptación que a mí me resultó amarga, del proceso de disolución del bufete de abogados en el que él trabaja como socio. Una víctima más de la crisis económica. -Pero tú no vas a tener problemas para hacer en otro sitio lo mismo que haces aquí.- le dije yo con aplomo.-Eres muy bueno en lo que haces. - -No sé si bueno, malo sé que no soy, pero eso no le interesa a nadie. Lo que cuenta es lo bueno que seas vendiendo humo. - 5 años trabajando en una "Big Four" me han enseñado que tenía razón. He presenciado innumerables promociones basadas en esa misma capacidad de vender motos y crear entornos de nublosa fatuidad, carreras fulgurantes de gentes sobrevaloradas mientras los "buenos" acaban frustrados y vencidos en el barbecho tecnocrático. En el tiempo que yo permanecí en idéntica tesitura algunos llegaron a socios sin ser los mejores en nada ni referentes para nadie pero increíblente hábiles para vender una imagen vana d...

Mi vida sin un iphone

En los últimos meses me rondó varias veces por la cabeza la idea de escribir un post titulado “mi vida sin iphone” como aquella peli genial de Isabel Coixet (“Mi vida sin mí”). La idea era poner en común todo lo que una imagina que ocurre en el mundo cuando una imagina no está o no participa en los acontecimientos pero, en realidad, sí quiere estar y participar en dichos acontecimientos, algo así como estar sin estar. No tenía iphone. Siquiera un móvil arañado con una pésima cámara digital de tres docenas de pixels. El que menos, por entonces, tenía una Blackberry, ya hasta los niños en los patios de recreo se mandaban whats-ups a dos dedos. Pero yo sólo seguía fiel a mis libros y mi cuaderno y allí seguía contando mi historia y las continuas fabulaciones de mis personajes del 14. Nunca me importó, no me suponía un estigma, pese a todo aunque este hecho coincidía en el tiempo con otros eventos que ya dejaban entrever el paso del tiempo por mis huesos: no conocía ninguna canción de Dav...

Son cosas de guiris

Desde que he dejado la linea 14 de la EMT por el avant a Toledo mi paisaje ha cambiado totalmente. En lugar de los plataneros del El Prado vislumbro los confines de Parla. Es la periferia del poder, los andurriales de lo que algún día fue la corte. En fín, voy rodeada de guiris que, en viajes de estudios, escapadas románticas o cuentas pendientes con el mundo del viaje trasoceánico, se pegan una excursión de un día en Toledo para contemplar lo que un día muy lejano fue España y su imperio. En una de las vueltas, una mujer rusa conversaba con su amiga expatriada española. Las sitúo en algún tipo de cargo administrativo de la OTAN en vacaciones de septiembre. Ambas charloteaban amigablemente a mi lado y aunque hubiera querido no escucharlas, que no era el caso, hubiera resultado, en mi descargo lo digo, imposible. La rusa portaba un saco de regalos adquiridos de la etapa toledana y los iba sacando de las bolsas, uno a uno, para deslumbrar a la hispana, en esos alardes tan rusos de jacta...

Mi primera vez

Apenas si podía ya mantener la boquita cerrada, las ganas cerradas, el corazón cerrado. Estaba impaciente aunque contenida, con apariencia casi monacal, inhibida sí, pero también ansiosa. Como decía aquel poema: con apariencia de paz y párpados mecánicos. Andaba, en realidad, desesperanzada pero con Pepito Grillo diciéndome , anda tonta, qué son unos años más...ya encontrarás tu camino. Por fin , la justicia cósmica se había revelado. Y hoy estoy aquí, en mi primer día de trabajo en Toledo, montada en un tren, como si todo hubiera sido tan sencillo como yacer en el lecho del amante. Anda que si le hubiera puesto otro título al post lo habrías leído... En fín , viajo de espaldas, como el cangrejo que soy, fuerte por fuera, jugosa y blandita una vez que se logra romper la dura carcasa. Vuelvo a mirar Madrid cuando me alejo, los jardines verticales, los viejos polígonos asfixiados entre apartamentos, grafitis y vías muertas y esos edificios industriales tan hermosos, recuerdos de u...