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Lo que somos

Me miro de lejos, desdibujada pero avanzo a zancadas de aplomo ochentero con mis botas de montar. Me miro por dentro, también desde los abismos interiores, las galaxias de los chakras y los flujos. Soy muy distinta, tanto que la imagen de mí adquiere la textura del recuerdo, pictogramas de la susa sentada en el suelo frío de la facul , más delgada y enroscando como una boa las piernas juveniles. Soy susanita , avanzado feliz y autocrítica , atravesando los patios del parlamento andaluz, sabedora de que nunca trabajaría en un lugar tan hermoso. Soy Susana la profesora que viaja en ave y prepara oposiciones en el tramo Puertollano -Madrid, que quiere ponerse a prueba, que ríe histrionicamente y fuma sin parar. Soy yo, pese a todo, la que sigue haciendo comedia en las sobremesas, la que analiza causas probables y sintetiza diagnósticos, la diseñadora de proyectos, la que quiere volar. Soy la payasa , la cocinera, la mamita que cura las pupas a besos, la que inventa pócimas para la...

Heima

Hay lugares que invaden a las personas que viven en ellos. Y viceversa: hay tendencias humanas a vivir a través del paisaje y a evocarlo en las palabras, las danzas o las canciones. Es de lo que trata la película "Heima" de los islandeses Sigur Ros. "Heima" significa casa y es una gran y blanca metáfora de como una tierra llega a convertirse en notas como copos de nieve, gotas de agua y ráfagas de viento. En el fondo era una nostalgia similar a los paisajes perdidos del nacionalismo, sólo que en una versión panteista con banda sonora de instrumentos primitivos y algún que otro juguete (by the way no os perdais a Enrique Amigó en Esfumato) Pero quienes os acerqueis a Sigur Ros debereis saber que rezuman tristeza aunque a cambio nos ofrecen una experiencia vital colectiva bastante poco adulterada. El resultado es el atrevimiento de un puñado de tímidos patológicos de sentir la vida, sus vidas, y ofrecerlas públicamente en mitad de los frios páramos y los glaciares. Me...

Momento estelar

Es frecuente que un paralelismo haga arrancar una reflexión. Es este caso la alineación planetaria es a los planetas y la previsibilidad de sus órbitas como el 14 a la posibilidad de que coincidamos casi siempre las mismas personas a las mismas horas. Así, cual alineación planetaria el 14 ha reunido mágicamente, holísticamente a muchas de sus estrellas en un mismo viaje. La primera estrella es Estrella, la cooperante parlanchina, sentada frente por frente a María-Malaspulgas, a su lado la peripuesta mujer san bernardo y justo detrás la inclasificable mujer felina. Hoy no están ni Caradeajo ni el hombre san bernardo de gran porreta (hoy he fabulado un poco más sobre él y "he percibido" que era natural de Badajoz pero habría estudiado derecho en Sevilla, y tomado muchas cañas por el centro, y en seguida se había sacado la plaza de secretario judicial, tal y como hacen los buenos hijos de provincias para salir de ellas, y comenzó a trabajar en un juzgado en Colmenar Viejo y lueg...

Las naciones circunstanciales

"Pon a un grupo de personas en un espacio limitado y con el tiempo se sentirán como una nación" Amelia Mor Parecería exagerado sostener cátedra pero parece evidente afirmar que el hacinamiento crea vínculos. Compartir espacio diariamente, si quiera en un autobús, hace que cuando veo aproximarse a Caradeajo hacia el fondo donde yo me encuentro, me entren ganas de darle dos besos. Lo mismo que en las familias, las tribus y las naciones, la comunidad del 14 es un experimento colectivo de simpatías, indiferencias y mero cruce de vidas. La sola circunstancia de coincidir unos kilómetros de viaje nos acerca. La existencia del otro no nos es enteramente ajena. Entonces nos termina interesando (quizás sólo a mí en plan friki) lo que lee Estrella (la cooperante parlanchina) en concreto el Le Monde Diplomatique en español y hasta nos inquieta el hecho de que se pase de parada de puro despiste o algo peor, que desconozcamos su verdadera parada o que quizás acuda a una conferencia esa m...

Funcionarios

Mi perplejidad es grande hoy, descubro, ojiplática, que Caradeajo es una mosquita muerta. La que denominaré Malaspulgas ha hecho su entrada triunfal como personaje de este blog. La escena ha estado cargada de fuerza: al ser empujada groseramente por un pequeño hombrecillo de medio pelo se ha lanzado a defenderse del atropello en alta voz. Casi como una manifestante de primera fila ha denunciado “la brutalidad”. Little-low-cost-men se ha hecho el sueco, como si llevara unos cascos puestos. Malaspulgas le seguía con la mirada, es de esas personas que no consientes, literalmente, ser mínimamente agredidas. Le miraba enfurecida mientras buscaba las palabras…-“es indignante…el…el…papanatismo”. Me ha encantado. El Papanatas, que no es un viajero habitual sino uno de esos vagos con abono transporte que utilizan el 14 para ahorrarse un par de paradas de paseo, ha permanecido mudo, helado, como en el “pause” hasta que ha logrado bajarse del autobús. Sólo entonces, Malaspulgas ha seguido leyend...

Activismo retórico

Por razones que no vienen al caso, estuve ayer leyendo un discurso político. Mi intención era, como tantas ocasiones, analítica y el ánimo, el propio de esta nueva etapa de mi vida, libre y distante. La conclusión final de lectura: un tostón. Su estructura correcta, articulaba un par de ideas fuerza, una vinculada a la esperanza y otra a la convergencia. Nada nuevo, palabras envasadas al vacio (como una mermelada) de asesoría parlamentaria. Creedme, lo conozco bien. Nada de riesgo, pura corrección y la emoción del cauto, del funcionario… La mayoría de los políticos de hoy no emocionan so pretexto de huir de la fatua retórica o algo peor, del infame populismo propio de repúblicas bananeras. Sin embargo, la emoción deviene casi una obligación moral cuando uno vive en un país abúlico y acrítico que oscila del acomodamiento al cabreo sin mediar palabra, acostumbrado como está a olas y contraolas de indiferencia y frentismo. Emocionar con las palabras no convierte al orador en juglar ni al...

Anarquismo parental psicopatológico I

Los padres jóvenes solemos hacer muchas gilipolleces. Que nadie se extrañe, es un clásico. Pero resultan verdaderamente escalofriantes algunas de las variantes del ensayo-error en el que los papás y mámás estamos educando a los cachorros. En mi opinión, la más escandalosa de las escuelas de padres es la novedosa versión libertaria de lo que he convenido llamar "anarquismo patológico". Las claves son las siguientes: el padre defiende infinitos espacio de libertad para el niño que literalmente puede hacer todo lo que le de la real gana, tirar tierra a los ojos, comerse los mocos y también los juguetes (sólo en el caso de que sean de manderas nobles), tirar la leche por la mesa para salpicar alegremente suelos y paredes y empujar a primos, vecinos o desconocidos. Lo importante es que el/la neurótico/a del padre o madre esté mirando todo porque si no estaríamos ante otras versiones libertarias más moderadas, es decir, la libertad se refiere a la ausencia de control por parte del ...