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Outsiders

Si tuviera que fundar un país con toda la gente que ha sido insuficientemente valorada o querida en estos últimos años creo que tendría un gran país. Al igual que en las dinámicas observadas en Gran Hermano, el personaje más interesante sale el primer día, luego hay una lucha constante entre malos y tontos que terminan de ganar estos últimos y, salvo esto, que tiene un cierto halo de mérito inverso, el asunto pierde interés desde el minuto cero. Pero que gran país tendría si pusiera a mi catedrático de referencia de sabio de la montaña, a Pestañitas de Ministra de Economía o a la petisa de secretaria de Estado de Comercio, por ejemplo. El hecho es que si recompusiera un reino con todos estos principes destronados y princesas, tendría un mundo espectacularmente brillante y plagado de talento, de ojitos iluminados, de gentes transparantes, profundas, honestas, coherentes y muy sólidas. Los fatuos que no miran a los ojos, los caguetas, los listillos, los eternos conformes y las niñas mona...

El punto de referencia

Espero que tenga razón Deepak Chopra cuando afirma que el punto de referencia para medir la felicidad y el éxito está en uno mismo. Me recuerda a la conversación aquella de las comunidades cristianas en las que se debatía eso mismo y Mariano decía ¿y si te menten un estintor por el cu-piiiiiiiii cómo eres de feliz??? Francamente, deseo que Deepak Chopra no sea un charlatán de medio pelo. Espero que las enseñanzas de sus reinterpretaciones orientales traingan verdad a mi espíritu y paz y energía. Más me vale, que sea eso, que he equivocado el punto de referencia por falta de gnosis. Entonces habría una posibilidad realista de frenar la debacle que desde hace unos años vivo con respecto al éxito exterior. Uno debe, por el contrario, triunfar porque ama plenamente y disfruta, porque deja cierta huella en las almas de otros y esa huella se convierte en música, en creatividad, en una memoria sobre la que crecer. Uno debe sentirse recompensado porque enamoró al inteligente, porque supo darse...

Estrella, la mujer magnética

Estrella al andar bailaba una suerte de coreografía poderosísima en la que su falda se balanceaba airosa alternando brazos y caderas que, como un diapasón, oscilaba con decisión a cada paso. Sus comisuras, puntas del iceberg de unos labios jugosos, hacían intuir una sonrisa, una de esas sonrisas de ser feliz y ser consciente. ****** Sl igual que otros cientos de miles de mujeres, Estrella se pasaba el 50% de la jornada en una oficina gris asfáltico llena de hombres sobrevalorados a los que estrella miraba a los ojos de forma hipnótica. Con frecuencia sus superiores llegaban a bajar la mirada para no ser abducidos literalmente por su negras pupilas. ****** A principios del verano y ante la persistente capacidad de Estrella para eclipsar voluntades y propiciar devotos, se impuso en la oficina el uso generalizado de la escafandra. Así el vestíbulo albergaba ...

Pena de muerte (una historia real no autobiográfica)

Lo que tengo que escribir ahora es más largo, mucho más largo, es la historia que sueña como las ramas del baobab, como la lluvia en el capot del coche mientras me explicas que te marchas. Yo sólo miro la carpeta de los apuntes y me niego a escuchar lo que me dices. Estás loco, no pienso escucharte. Tengo que pensar, tengo que pensar. Dame un poco de tiempo para pensar. **** Al final te has ido. Hoy me quedado pensativa mirando por la ventana mientras iban pasando por mis retinas hileras e hileras de pensamientos y petunias. Y más cuando en el e-pod ha sonado Segur Ros y yo estaba delante de la sede de esa empresa que pone las luces tan bonitas de navidad. Y me he acordado de tí. Y todo ha empezado a ir más despacio, como en la canción, hasta que hay una última nota de piano que hace….pin…¿sabes? **** He he levantado dolorida, físicamente y he llorado un poco. Pero no voy a decirselo a nadie porque está pena es clandestina. **** Recuerdo que una vez dijiste que si no estábamos juntos s...

Chapeau Big George

A George le encantan las sorpresas y si consigue contenerse y llegar hasta al final triunfa como la cocacola. Ayer me sorprendió con una maravillosa cena de aniversario en Asiana, un misterioso restaurante a mitad de camino entre la clandestinidad y el lujo asiático. Este fue el menú. El resto es hablar por hablar. Chapeau big George. PICA-PICA: -Ostra con granizado de ponzu -Mejillón Nam-Jim -Kimuchi de zamburiñas -Ensalada vietnamita de lomo de buey marinado en lemongrass -"Nikuman" al vapor con mozzarella de búfala y trufa negra Foie con puré de piel de limón y teriyaki balsámico -Satay de codorniz Royale con coco-lima y chile EMPEZAMOS: -"tiradito" de corvina con ají amarillo y rocoto -Chicharrón con salsa criolla -Vieira Kataiffi con salsa XO SEGUIMOS: -San pedro con pesto de cilantro, galanga y espuma de curry rojo -Lomo de buey marinado en soja dulce y lemongrass con ali-oli de jengibre POSTRES: -Ravioli de mango y piña aliñada con sorbete de coco-lima -Almen...

Tontos

En todas las familias, oficinas y grupos humanos hay un tonto. En mi oficina hay dos y uno está al lado del otro. En ambos casos su tosquedad emocional los discapacita y acaban sentenciados a la categoría de tontos por una conjunción expresiva y cognitiva, aderezada por torpeza clásica. El uno o el otro, el otro o el uno, siempre estarán a punto de decir una memez, cuestión que finalmente consumarán. El uno y el otro reforzarán la naturaleza cretina de su vecino tonto cual planeta con su luna. Definitivamente, hay mil maneras en esta vida para evitar ser un tonto de remate pero estos dos, las desconocen todas. Tengo que recordar la necesidad imperiosa de cambiarme de planta. PD: Sí, Pilar, uno de los tontos es quien tú sabes...

De tendencias y aniversarios

Ando unos días literariamente seca. Nada que ver con la inspiración mitológica de los poetas, más bien dispersa contemplativa, como a otra cosa… Resulta que ahora prefiero mirar a la gente. Me he salido de mí, me he extrovertido. Ahora me detengo en el lector voraz del 14 que lee Martin Amis y Roberto Bolaño o en Caradeajo, a la que ayer, sin ir más lejos pude oir la voz cuando la cedí el sitio, -¿no te vas a sentar?- dijo como un pajarito. La noté menos rígida, algo asustada o comedida. Pero en general me centro en analizar los atuendos de las mujeres que pasan, las elecciones que hacen en materia de calzado, los colores, los modelos de bolsos o de orquillas…son algo más que complementos, son una declaración de principios: quiero ser una mujer elegante que viaja, una mujer sexi que te echa el humo en la cara o profesora de yoga a la que el aspecto exterior no le importa demasiado o hoy quiero sentir la brisa del verano entre mis piernas y esa sensación única de una falda de seda que v...