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Muñecos de cristal

Jorge me diría, pero ¿ya estás haciendo un estudio sociológico? Sí, jeje, no puedo resistirme. Todo arranca de repente, es una pulsión natural. Hoy en el autobus ha vuelto a suceder. Vaya pero ¿Cómo se puede tener esa cara de ajo todos los días y al tiempo vestir de esa forma tan cuidada y personal? ¿no es eso una incoherencia? ¿un gazapo? Todo eso pensé de la ávida lectora que yo presumo funcionaria del ministerio de cultura. Está soltera, añado, y no tiene gato porque no soporta que los animales suelten pelo (aunque está en contra de los abrigos de piel y es socia de P.E.T.A). En el bus es sencillamente una estúpida pero fuera apuesto a que atiende a clases de yoga o tai-chi, a juzgar por sus cómodos y flexibles zapatos y algunas casacas que lleva propias de personas que ya visitaban nepal en los 80 y que si pudiera te cantaría esa canción de Chenoa: “Cuando tu vas, yo vengo de allí…” Pero en verdad no puedo validar mi hipótesis. Tal vez no sea funcionaria ayurveda pero su rictus tes...

Sin palabras

La vida como jugando a molinillo. Agárrate que despegamos. Aspas y empeines, flexos. La velocidad aturde los sueños. La vida en tecnicolor Coje mis manos Caleidoscopio, Girando como norias. Agárrate que nos vamos Y no te importe que el paisaje Troceado y cinematográfico Posea la discontnuidad del amor ¿O acaso aspiraste a ser feliz más que a ratos? Agárrate que esto arranca y nos deja el alma, borracha de ron con esa especie de nudo de emoción. Sin palabras.

Vino y rosas

Hoy me siento de vacaciones, tras semanas de usurpación laboral de mi tiempo. Y por eso, como estoy tan contenta, no tengo gran cosa que contar. Unicamente compartir con vosotros el Aleph de Borges como una promesa de intensidad geométrica para los días dispersos. Os deseo y pronostico a todos días de vino y rosas.

Pili, Pilili, Pilarín

Por alguna extraña razón, a las personas nos gusta tener la última palabra sobre quienes somos, como nos llamamos o que pegatina nos ponemos o nos dejamos poner en la solapa. Será que nos creemos dueños de nuestro nombre y de la camisa que nos cubre, por no decir que aspiramos a ser dueños de nuestras vidas o nuestros destinos. De forma paralela, de un tiempo a esta parte (será la edad), el personal que me rodea ha dejado de lado la etapa de los desideratum para adentrarse de lleno en la aceptación del status quo, “lo que es, es”. A veces creo, pero no he terminado de depurar la teoría, que estos conformes de hoy eran los reaccionarios de la juventud y no unos luchadores reconvertidos… Lo grave del caso, no obstante, no es que se haya perdido la rebeldía, es que se ha perdido la esperanza, esta opción tan vana que decía Benedetti. Ahora la vida c´est un cul de sac. Si tu fruestración es laboral 20 vendrán a sostener que “todas las empresas son iguales”, “todos los jefes son iguales” y ...

Tipología del ser humano postmoderno

Suele decir Sabina en sus entrevistas que cuando dejó la “mala vida” se secó el caño de la inspiración. El otro día en un periódico puntualizaba que él decía que eso ocurrió porque cuando uno es feliz no escribe (no compone, no esculpe, no pinta) porque está viviendo. Supongo que entonces, contrario senso, cuando uno sufre “no lo vive” o no lo quiere vivir y por eso se detiene y dice, joder esto lo tengo que compartir… Quizás sea tan sólo una excusa-de-autor-en-el-dique-seco pero lo comparto plenamente basándome en mi trayectoria literaria. Aunque añado, uno también puede “secarse” de vulgaridad y de normalización. A veces por razones distintas al dolor uno se convierte e un cualquiera con poco que contar. Y deja también de contar o cuenta sus recuerdos, otrora llenos de “no vida” que quiere compartirse porque es demasiado intensa para ser vivida a sólas. En este contexto reclamo la tipología de locos, deprimidos, a la que ahora añado a los “grises polvorientos” que nos arrastran a ...

A que huelen las nubes...

Cuando me pregunten a que olía 2009 les diré que a cristales rotos, a nieve en la cuneta, con un toque de sol radiante camino del tanatorio de Chiclana de la Frontera. También haré un esfuerzo por recordar el silencio de la oficina recalentada ese mismo verano y los secretos que al guardarlos duelen como un nudo en la garganta. Claro que después hubo más, olor a vino blanco sobre el malecón de Alcoceber y un arroz al horno en Can Roig y olor a sal sobre las felices pieles de mis hijos. Pero lo otro dejó una impronta tensa y triste en todo lo demás que logró obturar mis chacras, mi alma, mi conciencia. Sé que en 2010 cambiamos de ciclo, casi una obligación cósmica cada 7 años. Y que según el horóscopo de ABC, cuya lectura recomiendo en horas bajas, me ofrecerá este año “el oro y el moro”. Que bonito. Que suerte. Estoy encantada. Y además es que quiero estarlo. No me queda otra que reinventarme, limpiarme los chacras, en especial el dos, y retocarme sin falta el corte de pelo. El resto s...

La historia de Luis Eduardo

Salía de la oficina como una working-girl destartalada, bolso en bandolera y gabardina al viento y me abalancé sobre el primer taxis disponible. La falda demasiado estrecha me impedía maniobrar y casi a plomo caí sobre el vulgar asiento trasero. –Buenas tardes- me espetó un clon de Luis Eduardo Aute. Esta vez estaba tan estresada de hacer contra-reloj un sinfín de tareas robóticas que tenía ni la más mínima intención de charlar con el taxista, así que me limité a darle las cordenadas y a mirar distraídamente por la ventanilla. Sin embargo el comportamiento errático de “Luis Eduardo” atrajó en seguida mi atención y que poseía una habilidad inaudita de ir escogiendo por tramos aquellos más lentos, pesados y absurdos, alargando de este modo, no sólo innecesariamente la carrera sino crispando también mis nervios con comentarios conspiratorios contra el alcalde. Al parecer Luis Eduardo “y otra mucha gente” (de su grupo de izquierda unida, I guess…) creían que Gallardón había fraguado el p...